A mí sí, y como me importa escribo este blog. Creedme que es mucho más sencillo pasar de todo, acomodarse en Madrid o donde sea, olvidarse y renegar del lugar del que uno viene, como muchos hacen. Si escribo aquí es porque me gustaría que algunas cosas cambien, aportar mi pequeño granito de arena y porque no estoy dispuesto a que un lugar tan interesante e impresionante como Salamanca se vaya al garete.
Y... "vuelta la burra al trigo" ¿Somos unos paletos? Probablemente sea un fenómeno generalizado que no entiende de ideología, clase social o nivel cultural y probablemente todo consista en una falta de interés y de espíritu crítico cada vez más palpable y fomentado desde unas instituciones muy interesadas en ello.
Y me diréis ¿A qué narices viene una foto de la Alhambra? Únicamente quería mostrar uno de los mejores ejemplos de jardín musulmán aún conservados. Hace siglos que el mundo islámico supo transponer a la arquitectura de manera magistral, unos textos del Corán que hablaban de un paraíso que ellos supieron interpretar en sus jardines. Desde el "Chahar Bagh" (jardín dividido en cuatro partes heredado de Persia) con sus cuatro ríos organizando el mundo como vemos en el Patio de los Leones, a este Patio de los Arrayanes de la imagen en el que buscaban y lograban rizar el rizo encontrando "el reflejo del reflejo" del paraíso en esta sosegada lámina de agua capaz de transformar el espacio y la visión del conjunto.Siglos después hemos perdido el norte y para colmo, lo poco digno que puede verse en nuestras ciudades es criticado de manera feroz y prácticamente unánime.

Una foto de la renovada Plaza de la Constitución con un primer plano de esa lámina de agua cuya finalidad no es otra que mostrar el reflejo del entorno. Caminar por la noche y contemplar el reflejo de la Torre del Aire mirando al suelo sería una delicia si el personal no se dedicase a lanzar piedras y desperdicios al agua. Podíamos haber aprendido, podíamos arrastrar y mejorar la tradición del jardín y del espacio público que nos precede, pero no.
Dejando a un lado temas económicos (no voy a entrar a hablar de costes y financiación), el proyecto de la Plaza de la Constitución es una de las mejores intervenciones urbanas llevadas a cabo en nuestra ciudad desde hace muchos años. Ahora, como buenos catetos que no hemos entendido nada, vamos a cargárnosla:
Revisando la web del Ayuntamiento de Salamanca, descubro que ahora pretenden "calzar" tres esculturas en esta Plaza que se ubicarían en sendos rectángulos rojos que podéis ver en el plano adjunto. Una de ellas sería esta "Náyade" de Agustín Casillas, que como no, plantificarán en la mitad de lo que ellos llaman "fuente"


Y uno no puede por menos que pensar en esos que integran la "Comisión Técnico Artística" del Ayuntamiento y echarse las manos a la cabeza ante semejante insensatez. Ni siquiera los que encargaron el proyecto lo han entendido. Y a uno se le viene a la cabeza la figurita de la sevillana coronando la tele de plasma y como todos los días, redescubre que arquitectura y sociedad son líneas divergentes que sólo generan incomprensión y tristeza a partes iguales.
Antes gustaba:
Ahora dicen que es una "mamarrachez"Una "mamarrachez" en la que se ha mimado hasta el mínimo detalle en el mobiliario urbano, interpretando con elegancia en el acero cor-ten esa intencionada anarquía en los huecos de la torre, por ejemplo.
Y luego nos reímos de aquel mafioso que tenía colgado un Miró en el baño de su casa...
Tienen más razón que un santo:




















