lunes, 3 de febrero de 2014

El aparcamiento de Comuneros.

Como muchos sabréis, hace un par de semanas el Ayuntamiento de Salamanca se ha sacado de la manga el proyecto de construcción de un aparcamiento subterráneo de rotación bajo la Avenida de Comuneros en el tramo comprendido entre el cruce con el Paseo de la Estación y el Túnel de la Televisión, amparándose en las directrices de un "Plan de Movilidad Urbana Sostenible" que recomendaba una infraestructura de este tipo en la zona (algo desde mi punto de vista, discutible). Un aparcamiento de rotación (como pueden ser el de Santa Eulalia o la Trinidad) es aquel destinado a usuarios ocasionales que utilizan esta infraestructura de manera puntual,  frente a los aparcamientos de residentes (Sánchez el Charro o Salesianos) en los que las plazas son gestionadas en régimen de propiedad, cesión o alquiler y suelen hacer uso de ellas vecinos de la zona.


Esta infraestructura pretende ponerse en marcha con cierta celeridad y se habla de 2015 como año (electoral) de inauguración de este aparcamiento.

Aunque me parecería importante valorar aspectos urbanos de carácter más teórico vinculados a la concepción y uso del espacio público, no pretendo aburrir y sí concretar así que he optado por un texto más prosaico y técnico y que a la vez muestre una propuesta alternativa y a mi juicio más acertada de lo planteado por el Ayuntamiento.

Actualmente ese tramo de la avenida de Comuneros, tras la última y poco acertada reforma del Paseo de La Estación, ha quedado como una vía de sentido único en todo su recorrido, con doble carril de circulación, aparcamiento en batería y con una densidad de tráfico bastante baja. Es una calle con bastante actividad comercial y a la vez enfrentada a la Alamedilla, parque más representativo del centro de la ciudad y que no presenta su mejor estado de conservación (fuentes desaparecidas, pérgolas y mobiliario que han pasado a mejor vida, un "minizoo" abandonado e impropio del año 2014, espacios en desuso...) También en importante reseñar, que a diferencia de otras zonas de la ciudad en este caso muchos edificios sí cuentan con aparcamiento subterráneo privado y hay que apuntar la presencia de un importante centro de salud público con servicio de urgencias y alguna especialidad médica que abarca su radio de acción a una zona muy amplia de la ciudad. En esta calle el aparcamiento en superficie es gratuito al no estar regulado por la ORA.



No me cansaré de explicar que tanto el volumen de tráfico como la presión del aparcamiento en una zona de la ciudad no funciona como un fluido al uso que circula por tuberías y la solución a estos problemas no radica en el aumento de espacios para la circulación y el estacionamiento. A mayor espacio para aparcar, más coches aparcados y a mayor espacio para circular, más coches circulando (y viceversa). Ya sé que es difícil de entender pero la dificultad para encontrar un aparcamiento libre en Comuneros poco tendría que ver con la puesta en marcha de un aparcamiento de rotación en su subsuelo y aquí empiezan las "contras" de este proyecto:

-Un parking subterráneo de rotación en Comuneros aumentaría las dificultades de aparcamiento en superficie y no precisamente porque desapareciesen plazas en la calle, ya que aún manteniéndolas el aparcamiento genera un efecto llamada y se presenta únicamente como "opción b" para los que no encuentran sitio en la calle. Lo explico: Antes de decidir meter el coche en un aparcamiento de pago daré vueltas por esa zona y si después de un rato no encuentro plaza, será cuando lo haga. Consecuencia: Independientemente del número de plazas en superficie y del espacio disponible en el subterráneo, las plazas a nivel de calle siempre van a estar llenas y precisamente la presencia del aparcamiento va a generar más dificultades para encontrar sitio en la calle.

-La empresa concesionaria del aparcamiento no es una ONG y lo que va a demandar es una ocupación óptima que haga que la construcción y gestión de esta infraestructura le sea rentable y la amortice en el menor plazo posible, así que guste o no, el aparcamiento en superficie se vería reducido considerablemente o pasaría a formar parte de la ORA, evitando plantear alternativas que mermen la demanda en "su" parking.

-La situación actual del aparcamiento no se ajusta a la demanda vecinal o comercial real de esta calle ya que actualmente funciona como una alternativa céntrica y gratuita para muchos conductores que han sido expulsados de zonas cercanas en las que se ha puesto en marcha la "Zona Verde" y que permanecen medio vacías durante las horas del día en las que el estacionamiento de pago está vigente. También es un lugar muy "goloso" para aparcar para todos aquellos que se desplazan diariamente al centro de Salamanca desde la periferia y no tienen intención o posibilidades de pagar una plaza de aparcamiento, la ORA o un aparcamiento subterráneo.

-Estamos hablando de un entorno sensible y de cierto valor ambiental en una ciudad en la que el verde urbano brilla por su ausencia. La Alamedilla no es además sólo un parque, para los salmantinos es "El Parque" Un espacio presente en nuestro imaginario colectivo y cuyo valor va más allá de la mera conservación. La sección que requiere una infraestructura de este tipo implicaría transplantar 28 árboles, arbolado maduro que se vería muy afectado y cuya viabilidad no se garantiza (no hay más que ver el Cedro retirado de la Plaza de España y actualmente seco en un parque al otro lado del Tormes) Desde el ayuntamiento hablan de la plantación de otros 58 árboles pero como todos sabemos, sobre la losa de un aparcamiento subterráneo no hay posiblidad de que se desarrollen especies de cierto porte y calidad (No hay más que ver otros aparcamientos subterráneos de Salamanca)

-La obra de un aparcamiento subterráneo es compleja y engorrosa, algo que afectaría al comercio de la zona que podría acabar corriendo la misma suerte que los árboles "transplantados" No es de recibo en unos tiempos tan complicados poner en peligro la actividad comercial de una calle, en pro de la búsqueda del rédito electoral.

-El proyecto se ha presentado desde la improvisación y la "participación ciudadana" se ha planteado a posteriori. No me gusta que desde la administración se manipule y no se cuente la verdad sobre la demanda real de aparcamiento en una zona, no se planteen procesos de participación ciudadana reales y abiertos que definan las necesidades y las posibilidades del espacio público y se eluda cierta labor pedagógia en materia de movilidad, a sabiendas de que de mostar una información veraz y contrastada, a lo mejor nos cargábamos los intereses de una empresa concesionaria y de una corporación municipal que puede mostrar un proyecto  (inútil y caro) un par de semanas antes de meter las papeletas en las urnas.

Ahora os mostraré una propuesta alternativa para esta zona:


-Utilizar la parcela dotacional pública de la Calle de la Radio (hoy un céntrico barrizal abandonado) como espacio que albergue un aparcamiento ordenado en superficie amén de otros equipamientos.

-Renovación completa del parque de la Alamedilla e incorporación de ese tramo de Comuneros, planteándolo como una vía de tráfico restringido y calmado, con sus espacios de aparcamiento para residentes, carga y descarga y centro de salud.

Una posible ordenación de esta parcela (bastante improvisada pero creo factible) sería la siguiente:





En Paralelo a Comuneros se dispondría un aparcamiento en superficie gratuito (o de precio simbólico) en rotación, de carácter disuasorio e integrado en una zona verde que a futuro podría asumir otros usos. Estaríamos hablando de un aparcamiento dotado de cierta calidad urbana y ambiental, no de una plataforma de asfalto como la planteada en el barrio de Prosperidad.

Esto NO:



Esto SÍ:



En este espacio podrían ponerse en funcionamiento entre 130 y 200 plazas de aparcamiento (mucho más de las 60 actuales de Comuneros) y se complementaría con pistas deportivas o huertos urbanos en un espacio resguardado, soleado y a la vez amplio.



Creo que una solución de este tipo sería la más adecuada y la más beneficiosa para todos: Vecinos, comerciantes, condutores, peatones... Para todos salvo para la empresa concesionaria de aparcamientos que quiera hacer negocio a costa de generar falsas necesidades en connivencia con la administración pública. Creo que a la larga todos lo agradeceríamos:











Se esperan comentarios, observaciones, puntualizaciones, críticas, troleo...

Y la canción de hoy. Un clásico:


miércoles, 22 de enero de 2014

Espacios de convivencia (II)

En la anterior entrada del blog intenté explicar con detalle una posible propuesta de espacio compartido a aplicar en ciertas calles de nuestra ciudad con el fin de mitigar la desigualdad y las carencias espaciales de las que adolecen. No sé si será o no la mejor opción (a mi juicio sí, por eso la propongo) ya que resulta harto complicado enfrentarse a un espacio urbano abstracto, complejo, alienado y en el que las funciones sociales se diluyen, trastocan y envilecen en pro de intereses ajenos a eso que llamamos "bien común" Asumo mis limitaciones a la hora de concebir un espacio cuando todos carecemos de elementos de lectura adecuados y nuestra vivencia interna y la práctica de uso del lugar no creo que se correspondan con lo que podría esperarse de una sociedad sana y democrática. Aun así habrá que buscar soluciones y fomentar una rebeldía incluso (y fundamentalmente) espacial y urbana para lograr alcanzar lugares que contribuyan a redefinir esos modelos de producción y reproducción social diferenciados y análogos a esa sociedad que necesita retomar su conciencia (de clase, sí, qué pasa) y regenerar de manera "natural" ese espacio que se le ha usurpado. Ése es mi fin, qué le voy a hacer, seguir creyendo en la redefinición del espacio como elemento de cohesión social y democracia. 

Ya vuelvo a la tierra. 

En los comentarios a la anterior entrada algunos me hablabais de las bondades de la propuesta pero dudabais de su eficacia a la hora de ponerla en práctica en las calles de nuestras ciudades, e incluso me dabais ejemplos de "vías de convivencia" o de espacio compartido que habían devenido en un absoluto fracaso.

No hay peor enemigo a la hora de hacer ver las bondades de una solución urbana que la existencia de una supuesta solución similar que en realidad no es más que una aplicación parcial o pervertida de lo que realmente debería ser. Me explico: Por ejemplo, no hay peor enemigo para el carril-bici y la movilidad ciclista que esas bandas ciclables que se disponen en aceras, hurtando el espacio del peatón, poniendo en peligro a niños y personas mayores y generando ANIMADVERSIÓN  hacia el ciclista. Un carril-bici no es eso y sin embargo se nos vende como tal, consiguiendo generar reticencias y desprecio hacia lo que debería ser una infraestructura eficaz y útil en las ciudades de plantearse con cabeza. Es preferible no hacer nada a hacerlo mal o a pervertir una solución urbana hasta llevarla a lo grotesco por el mero hecho de convertirla en un elemento publicitario o de supuesta sostenibilidad.

Del mismo modo que se nos vende como carril-bici lo que en realidad no lo es, convirtiéndolo en un elemento contraproducente y dañino, últimamente nos venden como "espacios de convivencia" soluciones que de esto tienen muy poco y que no sé si de manera interesada vuelven a generar el rechazo de la comunidad, con toda razón. 

Veamos el caso de ALCORCÓN, una ciudad de tamaño medio en la periferia sur de Madrid en la que recientemente se ha actuado en algunas calles cercanas a la estación de cercanías "Alcorcón Central" vendiéndonoslas como "vías de espacio compartido, calles de coexistencia o espacios de convivencia" NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD:

Aquí tenemos una imagen aérea de la zona de la Avenida de Extremadura. La calle de plataforma única se corresponde con la zona más cercana a los edificios (derecha)


Partimos de un error o contradicción de base cuando planteamos una supuesta calle de convivencia y en paralelo segregamos el tránsito peatonal y ciclista. Lo que caracteriza a un espacio de convivencia es precisamente eso; la coexistencia de todos los tráficos de manera calmada y respetuosa en un mismo espacio. Si de entrada segregamos, el concepto se diluye:

Lo que se nos está pretendiendo vender como espacio de convivencia es lo que en esta imagen discurriría tras la banda de aparcamiento en batería. Habría que ser un peatón un poco cafre si decides caminar por ahí cuando la calle te ofrece una amplia banda peatonal, arbolada, estancial que vemos en primer plano. Junto a ella la "acera-bici" que segrega también el tránsito de bicicletas.


Y esto es lo que se nos vende como "espacio de convivencia" Vamos a ver... No sólo hemos desplazado el tránsito peatonal y ciclista a otro lugar sino que convertimos esta banda de circulación en un lugar aislado y protegido por el propio aparcamiento, que deja expedito el espacio del vehículo privado. 

Si algo caracteriza a un espacio de convivencia es la PERMEABILIDAD y la libertad de movimientos, no limitándonos a los desplazamientos lineales, elementos que aquí desaparece por completo. Se ha generado una banda de circulación rodada INACCESIBLE y flanqueada por dos BARRERAS de aparcamiento, banda de circulación que como hemos dicho antes, ha sido separada del paso de peatones y bicicletas.

Vayamos ahora a las calles interiores para seguir analizando este supuesto espacio "de convivencia"


Esto NO ES UN ESPACIO DE CONVIVENCIA. Dejar la acera y la calzada al mismo nivel no convierte una calle en un espacio de convivencia, máxime si se mantiene el lenguaje y los códigos de la segregación habitual, como es el caso de la imagen. Como vemos, el espacio que correspondería al acerado es tratado con un pavimento claramente diferenciado que marca la zona del peatón y se reproduce el mismo esquema acera-aparcamiento-calzada-aparcamieto-acera de la calle "tradicional" Se vuelve a incidir en el más grave error que avoca a esta calle al fracaso: LA AUSENCIA DE PERMEABILIDAD PEATONAL. El espacio central de la calle vuelve a aparecer flanqueado por dos barreras de aparcamiento continuas que custodian la circulación de otros vehículos librándolos de interferencias externas. El peatón no va a dejar de ocupar esas "aceras" que le han "dibujado" en el suelo y no va a colonizar el espacio central de la calle porque le será materialmente imposible traspasar esa banda de aparcamiento.



Aquí vemos cómo en estos espacios MAL DISEÑADOS y que nada tienen que ver con la convivencia, el vehículo privado sigue agarrando la sartén por el mango y es el que condiciona el resto de tráficos. La ausencia de elementos físicos que delimiten y limiten la presencia del coche provoca situaciones como las que veis en la imagen. No basta con creer en la conciencia cívica del ciudadano sino que habrá que planificar con cabeza e imaginación, cosa que aquí no sucede.


Si además se urbaniza así de mal, pues apaga y vámonos.

En la cercana Leganés podemos ver vías de coexistencia que sin ser una maravilla, sí han sido planteadas con algo más de acierto:




- El pavimento es continuo y no delimita ni condiciona el espacio del coche y el peatón.
- Existe permeabilidad transversal.
- No hay un sentido de circulación definido en los viales.


Y encontramos un pavimento bien ejecutado y permeable que facilitará un correcto ciclo del agua, algo muy importante y que habitualmente obviamos.

Por lo tanto lo que planteaba para el barrio del Oeste no es esto (limitaciones espaciales) pero ni mucho menos es lo que padecen los vecinos de Alcorcón:



Se debería cuidar el diseño, fomentando la permeabilidad peatonal y colocando elementos que contribuyan al calmado del tráfico. El resultado buscado: Un lugar que realmente se comparta y no un peligroso espejismo de convivencia. Creo que si las cosas se hacen bien y con mimo se obtienen resultados satisfactorios.

Se esperan aún más comentarios, sugerencias, preguntas, críticas...

Y ahora una canción que me tiene obsesionado últimamente:




domingo, 19 de enero de 2014

Compartir es vivir

Ahora mismo estáis leyendo la primera línea del texto pero creedme que llevo un buen rato pensando cómo le meto mano para que se entienda y no se malinterpreten las ideas que pretendo exponer, probablemente por no saber hacerlo con la claridad que correspondería. Muchas veces uno olvida que el boceto o la imagen que uno presenta, a pesar del trabajo y la reflexión previa, se está enfrentando a realidades y espacios diferentes que deberían guardar cierto equilibrio y que esa ciudad que se planifica y concibe se enfrenta a esa ciudad que se vive y se percibe, tanto individualmente como en comunidad. Difícilmente se está realizando una buena práctica urbana cuando el espacio físico de la ciudad choca frontalmente con unos espacios sociales y personales que cuentan con un inalienable derecho a ella. Y sí; es por lo de Burgos, aunque no tenga intención de profundizar hoy en ese tema y prefiera tomar un ejemplo local.

Podríamos divagar durante horas sobre teorías de conjuntos y análisis espaciales o epistemológicos para intentar dar solución al problema de la configuración del lugar del espacio urbano. De si el lenguaje define el espacio o el espacio el lenguaje, de si ese entorno físico de la ciudad surge en lo individual o en lo colectivo, de si esos espacios sociales, personales y del planificador son independientes o aparecen imbricados y contenidos en un sistema espacial superior que les condiciona y limita su percepción y conocimiento... y bajando a la tierra y al prosaico mundo de la planificación urbana, cada día tengo más claro que los procesos "bottom-up" (de abajo a arriba) en los que la participación ciudadana juega un papel fundamental, pasados por el tamiz del planificador y el diálogo, son la manera menos mala de plasmar soluciones interesantes y sensatas.

Y aquí mi reflexión: Sinceramente, me parece ingenuo que una comunidad a mi juicio alienada por un sistema socio-económico perverso, injusto y desigual, pueda generar soluciones urbanas eficaces y liberadoras por mucha buena voluntad democrática y organizativa que se busque. Tenemos que escucharnos TODOS y en todas direcciones si queremos encontrar respuestas y soluciones que realmente busquen el bien común, y la autosuficiencia, libertad y felicidad.

Hoy nos vamos "de viaje" al Barrio del Oeste, aunque este ejemplo podría servir para muchas otras calles de nuestra ciudad. Por cierto ¿Qué es una calle? ¿Nos lo hemos preguntado alguna vez? Las vivimos, las reconocemos, las sufrimos... pero ¿Qué es una calle? ¿Un mero elemento urbano lineal y vacío destinado a la circulación desde nuestro hogar a los centros de producción económica, consumo, ocio, formativos...? ¿Nos queremos creer que es sólo eso? ¿Realmente una comunidad que vela por el interés general acordaría o generaría calles así? Y desde un punto de vista individual ¿Somos seres tan simples? ¿Somos vulgares lemmings descerebrados y dirigidos sin ningún tipo de aspiración, anhelo, rebeldía o búsqueda de la libertad en el espacio público?


Creo que al observar imágenes como ésta podemos afirmar que partimos de una paradoja, de una contradicción urbana de base al negar a la "polis" su derecho a la misma, fomentando de manera deliberada e inconsciente (penica de sistema) desequilibrios, retorciendo necesidades, generando interesadas dependencias...

A lo que voy. Ahora basándome en lo expuesto anteriormente podría entrar como un elefante en una cacharrería y plantear una solución urbanística drástica para esta calle con toda mi buena voluntad y cargada de razones y argumentos pero sería bastante ingenuo creer que no va a chocar con la visión espacial, vivencial y conceptual que de ella tienen vecinos, en comunidad o individualmente y que es igual de respetable que cualquier otra.

Voy a intentar dar entonces una solución técnica a lo que creo que es un problema, intentando razonarla y explicarla:

Creo que una comunidad libre, autosuficiente, dinámica, inquieta, alegre, económica-social e intelectualmente "saneada"... no genera semejantes espacios urbanos, tan limitados, repetitivos, desprovistos de decenas de funciones y necesidades y lo que es peor, diabólica e interesadamente diseñados para que no puedan asumirlas a futuro. Muy bien; necesitamos movernos y lo hacemos de muchas maneras: La mayoría en Salamanca caminan en sus desplazamientos cotidianos (cerca del 70%) otros utilizan el transporte público o su vehículo privado, una minoría cada vez mayor se desplaza en bicicleta... Por un lado creo que a todos nos gustaría que las cosas cambiasen y vivir en una ciudad más limpia y eficiente pero no asumir que un porcentaje de la población nada despreciable sigue y seguirá desplazándose en coche y planificar negando esta realidad sería un disparate (aspecto que creo que se ha malinterpretado en otras entradas de este blog)

Dejando a un lado la movilidad, importante sí, pero un elemento más en la ciudad, veamos imágenes de otras calles e intentemos analizarlas cada uno un poquito:





La calle no tiene porqué supeditar a una "necesidad" de movilidad, aspectos vitales como la estancia, el encuentro, el intercambio de ideas, el disfrute, la imaginación, el flujo de la información, la reunión... Vale, muchos me diréis "Sí, pero el espacio de una calle del barrio del Oeste es el que es y de donde no hay no se puede sacar y salvo que quites espacio al coche no vas a logar algo así y por supuesto, no vas a quitar espacio al coche" Y entiendo todas esas afirmaciones.

Vale, reto propuesto. Analicemos cómo se distribuye una calle secundaria de esta zona como podrían ser Joaquín Costa o Isidro Segovia. Vías con muy poco tráfico de coches salvo el que genera la propia búsqueda de aparcamiento ya que se trata de calles que no comunican zonas de la ciudad entre sí ni estructuran el tráfico del barrio. Ahora mismo el espacio en esas calles se distribuye de la siguiente manera:


Minúscula acera, que genera incluso problemas de movilidad y accesibilidad, banda de aparcamiento interrumpida por los vados de garajes a pie de calle y espacio central asfaltado de circulación rodada desproporcionadamente ancho (el carril de circulación de una autovía mide 3,5m y aquí supera con creces los 5,5m) y con una densidad de tráfico testimonial, muy escasa. 




Como bien dice el título de la entrada "Compartir es vivir" y me pregunto por qué seguimos apostando por modelos de calle que segregan y compartimentan de manera tan inhumana los diferentes tráficos que se dan en ella a sabiendas que por sus características y volumen todos podrían convivir y que esa convivencia generaría mayor seguridad, actividad, bienestar... etc. No sólo segregamos sino que para más inri esa segregación se jerarquiza y a la hora de hacerlo primero damos espacio al coche y después ya vemos lo que hacemos con las "sobras"

Si en calles con volúmenes de tráfico rodado y peatonal importantes se ha demostrado que la convivencia en el espacio es más segura que la segregación ¿Por qué no en pequeñas y tranquilas calles de barrio? A continuación un vídeo con un ejemplo de espacio compartido en una de las intersecciones más complejas de la ciudad austriaca de Graz. Se ha demostrado que tras poner en funcionamiento este tipo de soluciones, la siniestralidad ha descendido y ha mejorado la fluidez del tráfico. 


Otro ejemplo de espacio compartido en una calle de la ciudad suiza de Berna, calle que soporta un tráfico rodado equivalente al que podrían tener aquí María Auxiliadora o la Avenida de Portugal. No hay atropellos, no hay atascos... A lo mejor deberíamos replantear en qué modelo de ciudad vivimos cuando los atropellos no dejan de incrementarse en Salamanca:


Y como último ejemplo de gran intervención urbana y de experiencia de espacio compartido, Exhibition Road en Londres, una gran calle turística en el centro de la ciudad con una densidad de tráfico muy elevada. Os dejo unos vídeos, uno de ellos previo a la reforma (con la polémica que ésta implicaba) otro en el que se muestra la situación actual de esta gran avenida en un contexto diario normal y por último otro que muestra las posibilidades y la versatilidad de este espacio, ahora mucho más flexible:




Y aquí unas imágenes de esta calle:





Y ahora volvamos a nuestra pequeña calle de un tranquilo barrio de Salamanca por la que no circulan cada año nueve millones de peatones. En la imagen siguiente podemos ver la misma calle con la situación actual (abajo) y con una posible propuesta de espacio compartido (arriba)


La sección final sería entonces algo así:


Estamos manteniendo un número similar de aparcamientos que en la actualidad, estamos dejando espacio para la circulación de vehículos (fundamentalmente de residentes) de manera calmada y segura y a la vez aparece ante nosotros un espacio de mayor fluidez, versatilidad y posibilidades:






Qué ganamos?

-Seguridad al calmar el tráfico en pequeñas calles de 120m de longitud.
-Accesibilidad, al eliminar desniveles, escalones y segregación de tráficos...
-Mayor espacio y prioridad para el peatón, principal "usuario" de la calle y equidad a la hora de repartir los distintos tráficos que se dan en este espacio.
-Versatilidad de funciones y riqueza espacial. Calles con un mayor potencial y variedad de usos en función de las necesidades de la comunidad o momento del día al haber acabado con un esquema rígido e ineficaz.
-Mayor calidad ambiental al sustituir el pavimento de asfalto por una superficie continua y con mayor permeabilidad, que junto con la introducción de arbolado favorecerán un correcto ciclo del agua, espacios de sombra, temperaturas atemperadas, retención de partículas nocivas en el ambiente, producción de oxígeno...
-Mejora estética que unido a todo lo anterior favorecen e incentivan el intercambio, el encuentro, la estancia, la presencia... y por ende la actividad  económica y comercial de la calle y el bienestar de los vecinos.

Qué perdemos?

-Pues probablemente dos plazas de aparcamiento, dos segundos si hablamos de recorrer la calle en coche y mucho asfalto.


Se esperan opiniones, críticas, reflexiones... y para terminar una rareza de un grupo salmantino de ya hace unos añitos:




sábado, 4 de enero de 2014

No todo está perdido

Comienzo el nuevo año con el firme propósito de contar hasta diez antes de de twittear, responder, comentar... o escribir una nueva entrada en el blog. Difícilmente diré nunca lo que pienso si me dejo llevar por el calentón y suelto la primera impresión o burrada que se me pase por la cabeza aunque probablemente esto último (lo de las burradas) lo siga haciendo con el único afán de provocar o discutir, cosa que los que me conocen saben que "me puede"

Durante esta navidad he tenido tiempo para volver a pasear por Salamanca y han sido varios los días en los que nada más llegar a casa hubiese agarrado el teclado y arramplado con todo. Una vez alguien me comentó que la sensación al llegar a Salamanca es la misma que se tiene al terminar de caminar por un andador del aeropuerto, un extraño frenazo y una pesadez en las piernas que requieren un periodo de adaptación breve; no le faltaba razón. Dejando a un lado el lógico contraste con la gran ciudad y esa falsa percepción temporal que te hace ver todo exageradamente pequeño, sencillo y tranquilo, es complicado llegar a un lugar que se alquila, se traspasa, se liquida por cierre o jubilación y que va perdiendo personalidad y vitalidad. Calles que se quedan sin comercio, escaparates que se cubren de papeles y pintadas... Otro paseo navideño para darse cuenta de que ese bar en el que pasaste tardes charlando y comiendo tarta ya no está aunque ahora ya puedas comer el mismo big-mac en cuatro puntos diferentes de la ciudad, o que esa mítica juguetería del centro echará el cierre en breve para dar paso al enésimo cartel de Ceigrup o Inmobiliaria Hernández Bueno. Seguir viendo locales vacíos en plena Plaza Mayor a sabiendas de que en cualquier ciudad mínimamente "sana" durarían menos que un caramelo en la puerta de un colegio. 

Leer el periódico y descubrir que estás en la capital de provincia que más población perdió el año pasado sin que las autoridades abran la boca para justificar o intentar paliar esta situación. Salir a la calle y corroborarlo esos días en los que los estudiantes se han marchado, los hijos y nietos todavía no han llegado a pasar la Navidad y no son fechas para hacer turismo. Hacer memoria repasando las viviendas de tu edificio y darte cuenta de que todos los niños que jugábamos en el parque del barrio nos hemos marchado...

 Y uno vuelve a intentar creer en su ciudad pero descubre que ese pequeño parque otrora lleno de niños, un preciado espacio libre en un barrio abigarrado en el que no entra el sol y que no superaría el calificativo de "plaza con árboles" va a ser fruto de la especulación y del gamberrismo institucional para convertirlo en un aparcamiento subterráneo sobre el que no volverán a crecer las decenas de plátanos de sombra que hoy lo circundan. Melancolía que se transforma en ira y después en frustración al comprobar cómo los pocos y mayores vecinos que allí quedan siguen viendo estas infraestructuras como paradigmas del progreso y la calidad de vida. 

Y al final mis pies me llevan al parque, me apetece verlo, aunque sea silencioso, encharcado, abandonado y solitario. Aunque ya no haya ningún niño jugando a las canicas, comprándose un chicle Cheiw de fresa ácida en el kiosko o entrando al Montreal 76 a jugar unos futbolines. Es entonces cuando descubro que mi barrio ha quedado relegado a la categoría de aparcamiento y que en lugar de intentar ganarle espacio al verde, se ha hecho todo lo posible por aprovechar cada rincón para apilar el mayor número de coches.


El "paseo" de los Robles luce de esta guisa, cual pista de coches chocones. Me pregunto quién será el lumbreras que ha optado por semejante solución y en qué se ha basado ya que soy incapaz de encontrar un ejemplo similar en otra ciudad española, aunque también doy por hecho que estas medidas populistas que no llevan a ninguna parte, ni solucionan nada ya que son "pan para hoy y hambre para mañana" habrán sido recibidas con aplausos por los vecinos creyendo que les están facilitando la vida. Soy muy dado a imaginar cómo podría ser mi ciudad si reinase otra mentalidad y se aplicasen políticas urbanísticas y de movilidad propias de la Europa del siglo XXI, jugar con Autocad, Photoshop, intentar aplicar lo poco o mucho que he aprendido y es frustrante que mientras, por ejemplo, uno intenta articular un sistema continuo de espacios libres y recorridos peatonales y tiene el Paseo de los Robles como un potencial eje de conexión norte-sur en el barrio con muchas posibilidades, no solo veo que aspectos así ni se consideran sino que además se hace todo lo contrario, y no lo discutas que la máxima imperante en la ciudad sigue siendo la de "cuanto más aparcamiento gratis en la calle mejor para todos, menos atascos y más calidad de vida" 

Dejo el barrio y me encamino hacia el centro caminando por aceruchas estrechas  y en un estado lamentable que podrían ser una buena localización de exteriores para series como "Cuéntame" Llego a Van Dyck y veo que esto: 


Ha sido sustituido por esto: 

Creedme que la fotografía le hace justicia (es horrendo). El pequeño y coqueto edificio que sin ser ninguna maravilla arquitectónica aportaba cierta dignidad y gracia a la esquina, como un pabelloncito con ínfulas racionalistas, una composición de fachada decente con una cornisa continua... ha sido sustituido por una aberración arquitectónica que no superaría la asignatura de proyectos de primero en ninguna escuela de arquitectura. Un pastiche kitsch-paleto-"neo-neohistoricista" que no hay por dónde cogerlo. Dad gracias a que no se aprecien las molduras que coronan cada ventana, bastas hasta decir idem. o las barandillas cromadas de los balcones. Una composición de fachada ajena a cualquier criterio, una fenestración de dudoso gusto... pero oye! Que es de piedra de Villamayor cosa que aporta nobleza y caché en esta ciudad.

Así que uno llega a la Plaza Mayor con esa sensación de que todo está perdido en esta ciudad, que tal vez sea hora de desvincularse un poquito más de ella y que a pesar de su enorme potencial y lo fácil que sería convertirla en un lugar más interesante, vividero, activo... si se pusiera un poco de empeño y mimo, aquí impera otra mentalidad y los que manejan el cotarro no están por la labor. 

Diluvia, jarrea, no para de llover como todos los días y camino cabizbajo por los soportales de la Plaza con la firme intención de poner fin a este blog y, hablando mal y pronto, mandarlo todo a la mierda en una gran y enorme traca final que no dejaría títere con cabeza. La ciudad que visito cada vez tiene menos que ver conmigo y con aquella Salamanca universitaria, joven y diferente a otras ciudades de su tamaño, tradicionalmente mucho más grises y aburridas. 

...Suena un murmullo... De repente un grupo de veinte bicis invaden la Plaza y comienzan a girar en torno al nacimiento de luces mientras corean consignas y hacen sonar sus timbres. No lo puedo creer, a pesar del frío y la lluvia la Masa Crítica ha salido a recorrer las calles de la ciudad, y lo seguirán haciendo demostrando que querer es poder, que hay otras maneras de moverse por Salamanca y que hay sitio para todos:
Fotografía de Miguel Gonsálvez Mariño

Y me doy cuenta de todo lo que se ha avanzado y la de gente que está trabajando y moviéndose para que así sea. El colectivo Guardabarros, Masa Crítica, el blog Salamanca en Bici... 

Entonces comienzo a caminar con otros ojos por el casco histórico y paro en Pancake a por un capuccino que me caliente las manos, más rico que el de Starbucks y tres veces más barato. Es cuando pienso en todos esos que a pesar del desolador panorama comercial han apostado por Salamanca con pequeños negocios llenos de personalidad y que debemos mimar.

Y junto a Pancake se alza un edificio que si hay suerte verá nacer pronto el proyecto de "La Malhablada" un espacio para las artes y el teatro que esperamos impacientes y con el que todavía podéis colaborar:  http://www.verkami.com/projects/6374-la-malhablada-microteatro-y-arte-contemporaneo


Y nos habremos quedado sin el Bretón pero ahora tenemos El Teatro "La Comedia" http://teatrolacomedia.com/  que ha llevado las artes escénicas a un barrio como la Prospe y muy cerquita del institucional, sobredimensionado  e infrautilizado CAEM ha brotado el "Espacio Almargen" http://espacioalmargen.blogspot.com.es/  

Sorprendentemente nunca se había programado tanta música en directo en Salamanca y en los últimos meses han surgido nuevos locales en los que, no sé si por diferenciarse en tiempos de crisis, se ha comenzado a programar música de manera estable, algo que se había convertido en anecdótico en los últimos años. Junto a estos, hay gente preocupada por mover la escena charra como Plasplaseo y el Colectivo Sonora, que espero que sigan organizando sus "fiestas hipstéricas" en este 2014 que acaba de empezar. 

De vuelta a casa paso por el barrio del Oeste y camino entre trapas y puertas de garaje decoradas y árboles tricotados que me recuerdan que la gente de ZOES sigue haciendo cosas interesantes y el "puntazo" que ha supuesto el proyecto de galería urbana durante todo este año.

Y nos habremos quedado sin la Ruipérez pero la gente de FEVESA se ha organizado para que Salamanca tenga su primera biblioteca popular "Giner de los Ríos" que no sin dificultades se abre camino en el barrio de San José. 

Así que vuelvo al barrio y al entrar en Garrido me acuerdo de Rosa y Tere de http://vivirengarrido.blogspot.com.es/  de la primera "quedada garrider" y es que sigue habiendo gente intentando mejorar ese lugar en el que has pasado tu infancia y que a pesar de tanto negocio cerrado y persiana bajada todavía habrá personas en tu barrio que se sigan levantando antes de salir el sol para hacer funcionar día a día joyitas como "La Casita del Pan" y otros tantos negocios que intentan sobrevivir.

Entro en casa y vuelvo a ser consciente de por qué Salamanca merece tanto la pena y que a pesar de esa charrilandia cutre de políticos mediocres y apatía social, hay una ciudad espectacular abriéndose paso, llena de gente que trabaja día a día por hacer de Salamanca un lugar mejor para todos. Presiento que 2014 será el año en el que Salamanca después de tocar fondo rebotó hacia el cielo como todos esperábamos.

Siento que está dejando de ser esa Salamanca que se quedaba de brazos cruzados. Nos quitan bibliotecas, las montamos nosotros, nos quitan teatros, los montamos nosotros, hay menos conciertos, los organizamos nosotros, nos dejan sin UDS, no problem, los salmantinos fundan "Unionistas de Salamanca" http://www.unionistascf.com/ (que tengo que hacerme socio ya) Y siento que todos estos proyectos que la gente nota más cercanos, más participativos y en los que se implica directamente, nacen con una base más sólida, por eso quiero volver a confiar en Salamanca. 



A pesar del audio, os dejo con un grupazo de Salamanca que todos deben conocer: ESTROGENUINAS


Opinad, escribid... Contad lo que queráis:






domingo, 17 de noviembre de 2013

La nueva María Auxiliadora

Ya que he encontrado un ratito antes de comer, voy a aprovecharlo para compartir unos montajes cutres (pero creo que bastante descriptivos) de lo que podía ser un nuevo esquema para la calle María Auxiliadora en el tramo comprendido entre la Avenida de Portugal y la glorieta de Doña Urraca (vamos, el tramo que antes era Federico Anaya)

No creo que os descubra nada nuevo si os cuento que la calle se encuentra bastante deteriorada, que el espacio para los peatones es escaso en una vía llena de gente en muchos momentos del día y que presenta un aspecto abandonado, lleno de parches y propio de otra época. Encontramos enormes contenedores de basura y reciclaje en unas aceras no especialmente generosas en relación al tráfico peatonal que soportan, parte del arbolado se ha ido deteriorando, los bancos de hormigón han ido desapareciendo...

No poca polémica acarreó la (a mi juicio acertada) conversión en vía de sentido único, norte, para el vehículo privado, ocasión que hubiera podido ser aprovechada para dar más holgura al espacio peatonal humanizando una calle que lo necesita como el comer. No sólo no fue así, sino que después de meses manteniendo TRES carriles en sentido norte, al final se optó por recuperar el doble sentido de circulación. Mientras tanto, la mugrienta e inhóspita calle paralela Alfonso de Castro sigue manteniendo dos carriles en sentido sur, uno de ellos utilizado durante todo el día para aparcar en doble fila y el Paseo de la Estación introdujo un tercer carril en sentido sur eliminando una mediana más que necesaria y de este modo fomentando la doble fila y las "pirulas"

Dejando a un lado el sobredimensionamiento del espacio para el vehículo privado (cosa que en poco o nada influye en la mejora de la fluidez del tráfico en una ciudad como la nuestra) vamos a centrarnos en María Auxiliadora ¿Qué tenemos en la actualidad? Pues dos aceras de 3,70m de anchura y una gran banda asfaltada central que acoge un carril bus en sentido sur y tres amplios carriles de circulación. Es evidente que el reparto tráfico peatonal-tráfico motorizado no es el deseable a juzgar por el funcionamiento diario de la calle:


¿Qué planteamos? La desaparición de uno de los dos carriles en sentido norte limitando a su vez el giro a la izquieda en la calle Van Dyck y permitiéndolo únicamente en Alonso de Ojeda a la altura de El Corte Inglés. Eso, o la desaparición del tráfico privado en sentido sur manteniendo los dos carriles en sentido norte. A su vez, la anchura de los carriles de circulación se ajustaría lo máximo posible fomentando velocidades más calmadas. El resultado:

-Una acera oeste de seis metros y medio de anchura, manteniendo el arbolado actual que quedaría en una posición central y disponiendo una banda ajardinada que la aisle del tráfico rodado y a su vez la dote de un carácter estancial necesario en una arteria llamada a ser la prolongación natural de uno de los ejes comerciales más importantes de la ciudad. En la acera este y aunque no soy partidario de segregar el tráfico de bicicletas, he dispuesto un carril bici de sentido único hacia el norte tras la hilera de árboles (que no interferiría con los peatones) ya que considero que la ligera pendiente de la calle y la disposición de un único carril de circulación rodada en ese sentido, así lo demandaba. Tendríamos así una calle que absorbería sin problema el tráfico de vehículos y que a su vez dotaría al peatón de un espacio digno, cosa que hoy por desgracia no sucede.

La avenida no es especialmente larga y el proyecto tampoco creo que fuese muy costoso. Todos saldríamos ganando mucho aunque me temo que en una ciudad en la que sigue imperando el pensamiento "cochista" a sería difícil de implementar. Esperemos que poco a poco las calles de una ciudad en la que casi el 70% de los desplazamientos se realizan a pie, reserve al peatón el espacio que le corresponde. No sólo esto, sino que empecemos a darnos cuenta de que el espacio público es encuentro, intercambio, estancia, experiencia, crecimiento, creatividad... y no sólo circulación destinada a la producción y el consumo. Difícil que lleguemos a verlo así, pero me niego a tirar la toalla. Con todo y con eso, la propuesta que planteo es de lo más discreta y en absoluto arriesgada:




Comentarios, críticas, debate, por favor. Gracias:

Y una canción para disfrutar en un banco de la futura María Auxiliadora: