"Poco a poco nos devuelven las calles"
Bien, ahora ya contamos con una Plaza del Mercado digna, recuperada para el peatón, para la actividad urbana, para el encuentro, el comercio, la vida de ciudad... AHORA TOCA DAR UN SEGUNDO PASO: Darle una vuelta de tuerca al precioso pero anticuado mercado que preside la plaza.





Hasta hace bien poco este edificio no era más que una isla inaccesible a la que sólo acudían aquellos que tenían la intención de hacer compra en ese lugar. Hoy hemos conseguido una accesibilidad plena, un mayor protagonismo y una mayor presencia de esta construcción. El continente es difícilmente mejorable pero... ¿Y el contenido?
Ahora mismo si entramos en el Mercado Central de nuestra ciudad encontramos una serie de puestos que venden productos perecederos de gran calidad a precios bastante competitivos, con un buen trato, con gente que sabe muy bien lo que vende pero... cuyo perfil de cliente es únicamente población autóctona, envejecida y muy escasa. Hay que esperar a Navidad para ver ese centro en plena ebullición comercial mientras languidece el resto del año salvo momentos puntuales del día.
Observemos lo que está sucediendo en otras ciudades:



En Madrid se ha optado por la elitización de sus mercados más turísticos y emblemáticos albergando éstos puestos de delicatessen, comida preparada y negocios de hostelería. En la imagen de arriba vemos el Mercado de San Miguel, junto a la Plaza Mayor y en las dos de abajo el Mercado de San Antón, de nueva planta pero con un concepto similar


¿Qué queremos para Salamanca y por qué? Desde mi punto de vista la ciudad no debe renunciar al concepto actual de mercado, ni dar un giro de 180 grados a algo que simplemente hay que potenciar. No veo la necesidad de introducir negocios ajenos a la alimentación y tampoco considero que Salamanca cuente con una masa crítica y una capacidad de compra como para hacer funcionar el concepto madrileño del mercado de San Miguel.
El caso es que nosotros lo tenemos mucho más fácil ya que contamos con la materia prima. La idea: CONVERTIR AL MERCADO CENTRAL DE SALAMANCA EN EL CUARTEL GENERAL DE LOS PRODUCTOS DE CALIDAD Y DENOMINACIONES DE ORIGEN DE CASTILLA Y LEÓN. En los últimos años hemos visto proliferar tiendas de productos de la tierra en los lugares más turísticos de nuestra ciudad, ahora toca que el Mercado Central de Salamanca sea la referencia gastronómica de la ciudad para salmantinos y turistas. Se trata de vender prácticamente lo mismo que se está vendiendo ahora pero con otra filosofía.
Estoy seguro de que si entro hoy en el mercado y busco un buen filete de Ternera de Salamanca lo encontraré pero yo imagino esa ternera bien presentada, publicitada, con su stand en el que el visitante puede encontrar un folleto informativo que le habla de esa denominación de origen, con demostraciones de cocina en vivo de este producto guiadas por hosteleros locales, con una barra en la que te estén sirviendo degustaciones de este producto... Y esto hacerlo extensivo a los vinos, a los quesos, a los embutidos, al jamón... A TODO ESO QUE EL TURISTA VIENE BUSCANDO. En el mercado central tienes que poder comprar un buen jamón de Guijuelo y que haya alguien que guíe tu compra y te aconseje (qué mejor que el propio tendero) pero también la posibilidad de probarlo en un momento dado, de tener cortadores de jamón, de acompañarlo de un vino de Ribera de Duero, Toro o Las Arribes... Y todo esto en un entorno moderno, amable...
Y ¿Cómo financiar algo así en tiempos de crisis? Pues completando la oferta comercial del mercado con la instalación de un supermercado en la planta sótano que aporte todo un surtido de productos no perecederos que permitan hacer una compra completa de alimentación en el Mercado Central, algo que ahora no se puede. Esta firma asumiría una buena parte del coste de la remodelación del edificio y no creo que falten candidatos por la excelente localización y la falta de oferta en la zona. En la Planta alta y de manera puntual tomando incluso las zonas exteriores peatonales de la plaza, estarían los puestos tradicionales (que se mantendrían) convertidos en ese "cuartel general" de los productos de calidad de una comundiad autónoma que atesora auténticas maravillas gastronómicas. Dentro y ¿por qué no? fuera, como ahora están las turroneras o como hace décadas se daban cita los comerciantes y se vendían los pavos de navidad por estas fechas.
¿Es tan difícil sacar adelante esta ciudad? Yo creo que no. ¿Qué pensáis?
Y la canción, que esta vez tiene que ser modernita: