domingo, 18 de septiembre de 2016

Aceras

“Las aceras, sus usos adyacentes y sus usuarios son partícipes activos en el drama de la civilización contra la barbarie que se desarrolla en las ciudades ”. (Jane Jacobs)

Ayer me preguntaban en Twitter hasta qué punto la estética de las aceras influía en nuestra relación con la ciudad y cómo la percibimos. Difícil responder a tal pregunta en 140 caracteres, así que intentaré exponer aquí mi punto de vista sobre el tema, un asunto que acotaré al máximo centrándome únicamente en cuestiones de aspecto y diseño,  ciñéndome a la acera como ese espacio destinado al tránsito peatonal, lugar de encuentro e interación, condensador de actividades, conflitos, intercambios... pero a fin de cuentas vector que canaliza el flujo peatonal en la calle de configuración "tradicional" (acera-calzada-acera) Esa plataforma que discurre entre el frente edificado y el espacio destinado al tráfico motorizado. Así que vamos a olvidarnos de las plazas, de los lugares estanciales, de los vacíos difícilmente clasificables y de soluciones más complejas que se pueden analizar, entender, explicar y resolver de múltiples maneras, lo que nos ocuparía demasiado tiempo.

La acera probablemente sea el elemento con mayor fuerza y capacidad a la hora de asimilar el espacio urbano por parte del viandante al convertirse en soporte de una suma de experiencias espacio-temporales que de manera consciente e inconsciente van configurando nuestra percepción de la ciudad y nuestra relación con ella, así que aunque a priori parezca un tema menor, no creo que sea poco importante obviar cómo, por qué y de qué manera influye la configuración física de este elemento en ese proceso de asimilación y configuración espacial que tanto de manera individual como colectiva todo habitante de la ciudad desarrolla.

Así que antes de mirar la ciudad desde las aceras, miremos cara a cara a las aceras e intentemos descifrar qué nos quieren contar.




"Bajo los adoquines no hay arena de playa"


Tal vez llegamos a esa frustrante conclusión tras el Mayo Francés, pero mereció la pena llegar a ella y gracias a las reflexiones y estrategias que pocos años antes gente como Guy Debord y el movimiento Internacional Situacionista desarrollaron, ayudaron a tomar conciencia en la cuestión perceptiva de la ciudad, aunque fuese desde un punto de vista revolucionario y como reacción a esa "sociedad del espectáculo" y a esa monotonía que invadía la ciudad. Esa búsqueda de nuevas maneras de entender el espacio a través del juego, la deriva y el afán de encontrar otro lenguaje para entender el urbanismo, no descubrió, ni la inventó, pero sí acabó de sentar las bases de lo que llamamos "psicogeografía", esa disciplina centrada en estudiar de qué manera influye en nuestras emociones y en nuestro comportamiento el espacio urbano que percibimos y experimentamos.

Así que tal vez no haya arena bajo los adoquines, pero sí seamos capaces de sentirnos y comportarnos como si la hubiese bajo ciertas circustancias. 




La acera puede convertirse en el reflejo de una época y a la vez en el símbolo de una ciudad. Imaginad que el pavimento de las aceras de vuestra calle fuese literalmente una extensión del de vuestra propia casa. Así se sentían los habitantes de la Casa Batlló y de la Pedrera al poner el pie en el Paseo de Gracia y contemplar estas losetas diseñadas por Gaudí allá por 1904 y que con el paso del tiempo se han convertido en un icono de Barcelona. 




Del mismo modo basta mirar al suelo para saber que uno camina por las calles del ensanche barcelonés al contemplar las características losetas hidráulicas de flores del arquitecto Josep Puig i Cadafalch.  Una solución de principios del siglo XX que daba respuesta a un problema funcional y que hoy forma parte del imaginario colectivo de todos los barceloneses.





¿Acaso alguien imagina la explanada de España de Alicante con otra pavimentación diferente a la de sus características teselas formando ondulaciones en tres tonalidades? Éste es un caso evidente de cómo el diseño del pavimento influye en el imaginario colectivo de una ciudad. 




Y ¿Qué sería de Lisboa sin sus resbaladizas aceras? Tal vez sea la ciudad más fácilmente identificable mirando únicamente al suelo. Incluso las grises y anodinas aceras neoyorkinas devienen en elementos fácilmente identificables cuando se cuela el vapor por las rendijas de las alcantarillas.

La acera puede convertirse también en un elemento unificador cuando nos enfrentamos a un entorno urbano inconexo y heterogéneo. No sólo eso, sino que además puede hacernos conscientes del lugar que ocupamos y facilitarnos la lectura del espacio urbano. Podemos encontrar un ejemplo en el proyecto de Carlos Ferrater y Xavier Martí Galí para el Paseo Marítimo de la Playa de Poniente de Benidorm:


Remodelación del Passeig Sant Joan. Lola Domènech.

El propio diseño de la acera puede condicionar también nuestra manera de desplazarnos y de ocuparla. La dureza o no del pavimento (amén de dar mejor respuesta a problemas de índole funcional como asumir el ciclo del agua o albergar el necesario verde urbano) determina nuestra velocidad, nuestra posición o nuestras sensaciones, incluso a través de experiencias sensoriales olfativas.




Y por dar una respuesta más concreta a lo planteado en Twitter, podemos decir que sí; que el color, el diseño, el tamaño de las baldosas, el material, su textura, su capacidad para reflejar o absorber la luz, su estado de conservación, los ritmos marcados a través del despiece, la presencia o no de charcos o la repetición de motivos geométricos, condicionan nuestra manera de entender y experimentar la ciudad.



Y lo más importante si queremos entender la ciudad es volver a ser lo que fuimos, así comprobaremos que las aceras condicionan nuestra percepción y nuestro estado de ánimo y que aunque no seamos muy conscientes de ello, llevamos toda la vida relacionándonos con ellas, a pesar de esa fina barrera física que nos separa en la suela de nuestros zapatos: 




Y para terminar (como no) una canción para dar sonido a esta entrada del blog:



miércoles, 8 de junio de 2016

Leidenschaft (Pasión) 2.0

(Sí, reconozco que la primera versión que publiqué de esta entrada era un ladrillo infumable y que difícilmente uno puede hacer llegar un mensaje al destinatario cuando está hablando para sí mismo, así que aquí os dejo la versión corregida, que espero tenga mejor acogida)

No ha sido por falta de ganas, por falta de ideas o por falta de tiempo. Si os tuviese que explicar el porqué de este parón de año y medio en el blog, creedme que no sabría qué deciros. El caso es que os dejé plantados como el pino de Mañueco de la última entrada y abandoné a mis escasos (pero fieles) lectores sin previo aviso. Fueron varios amagos los que se produjeron a lo largo de este tiempo y más de una vez me senté delante de la pantalla con la intención de dar mi punto de vista sobre algún tema local que en ese momento me llamase la atención. No sé qué me ha sucedido, ni tengo intención de darle muchas vueltas al asunto, lo único que os puedo decir es que tras este periodo de barbecho lo que crezca aquí tal vez no tenga mucho que ver con lo que hasta ahora estabais acostumbrados a leer (o sí, quién sabe), seguramente porque mi inseguridad y dudas sobre el tema tratado se hagan más patentes, las entradas sean más imprecisas, adolezcan de concreción y se muestren más abiertas al debate, la interpretación y el cuestionamiento. Y todo porque esto no va a ser mas que la versión digital del cuaderno, papeles y servilletas de bar en los que voy dejando mis inconexas miguitas de mediocridad. Así que si me lo permitís dejadme que os embarque en un viaje hacia mi mundo de paranoia urbana carente de lógica, precisos hilos conductores, discursos minuciosamente elaborados, y probablemente coherencia pero lleno de pasión de la que espero contagiaros.

Pongamos que hablo de Madrid y de un café con vistas a la plaza de Callao en una soleada mañana de domingo. Difícil explicar las contradicciones que en mí puede generar un lugar dotado de semejante energía y difícil que entre sorbo y sorbo no se desmoronen y descoloquen mis ideas y críticas sobre lo que debería haber sido esa plaza y la intervención tan dura a la que se vio sometida. La Plaza de Callao, epicentro del centro más céntrico de Madrid, un espacio caótico al que se le pretendió dar solución hace unos cuantos años optando por transformarla en un lienzo granítico continuo en el que se abrían paso cinco pequeños árboles y en el que el único espacio para sentarse era aquel que disponían los negocios de hostelería de la zona. Muchas son las críticas que han surgido desde entonces, sobre todo al ver cómo día sí y día también, la plaza amanecía okupada con diversos instalaches, chiringuitos, escenarios, soportes, stands... "quedando relegada a mero soporte publicitario" (¡JA!) Ojalá pudiera conformarme y quedarme tranquilo con semejante análisis, pero no.


Y aquí me tenéis, poniendo en cuestión las maquiavélicas decisiones de la administración agarrándome a esa visión "Lefebvriana" de la "representación del espacio" vinculada a las relaciones entre poder y producción  y a ese supuesto orden que pretenden establecer en nuestros códigos y hábitos en pos de unos intereses concretos, alejados ya no de ese concepto tan etéreo como puede ser el bien común, (Discurso anticapitalista donde los haya, que defiende que la práctica urbana está sometida a los deseos de los poderes fácticos, que determinan cómo ha de ser el espacio que habitamos, y así lo hacen con la intención de fomentar un modelo de sociedad, de hábitos y de producción cercanos a sus intereses. Esta manera de "representar el espacio" entraría en conflicto con los propios intereses de una sociedad que ve frenada la que sería su "producción espacial natural" por así decirlo, vinculada a nuestra manera de entender, percibir y vivir el lugar que habitamos o pretendemos habitar)

Así que se me tambalea esa visión anticapitalista del urbanismo que hasta ahora me dejaba dormir tranquilo, ya que es tras este precioso momento de dignidad y autoafirmación  en el que culpabilizo a fuerzas malvadas de las taras de la ciudad de hoy en día, uno repara en que por mucho que disfrace mis propuestas de sensatez, inclusividad, horizontalidad... Por mucho que la aderece con interesantes procesos participativos bottom-up (de abajo hacia arriba, en el que intervengan el mayor número posible de entidades de todo tipo), por mucho que entienda cualquier intervención urbana como un ejercicio colaborativo multidisciplinar de empoderamiento social destinado a mejorar la eficiencia del sistema que generamos y habitamos, no he dejado de pecar de soberbia ni abandonar mi papel de demiurgo salvador de la ciudad en ningún momento. No tenemos capacidad para decidir qué está bien o qué está mal y tomar decisiones exitosas para la ciudad si no comenzamos a entender la ciudad de otra manera

...Y tras la ventana una plaza que trasciende el propio soporte físico sobre el que se asienta. Un lugar cuya razón de ser y de funcionar ya apenas responde a las decisiones de planeamiento que sobre él se han tomado, un espacio cuya energía, flujos, capacidad de emoción, me cuentan que lo que vivo, experimento, ocupo y percibo está muy por encima de sus límites materiales. Todo esto me genera una mezcla de desasosiego e impotencia que no sabéis lo que me pone.

Y me empiezo a preguntar en qué momento no me di cuenta de que ese ecosistema artificial al que llamamos "ciudad" que observo analizo, que aunque sigue demandando propuestas y soluciones, su exito (entendido como eficiencia y eficacia del propio sistema) ya no radica tanto en dar respuesta a través de un soporte físico fruto de la participación y basado en unos criterios y estándares determinados. (Ya no basta con decir por dónde pasará esta calle y por qué, basándonos en criterios de participación social, eficiencia energética, movilidad peatonal y motorizada, entropía urbana o vete tú a saber qué. Ya no bastan ejercicios performativos, ni colaborativos, ni de empoderamiento, ni filosóficos, ni vete tú a saber de qué índole) QUE TAMBIÉN, sino en asumir que la ciudad, como sistema)¡, siempre ha sido un lugar de intercambio de materia, energía e información (no descubro nada nuevo), cuyo éxito radicaba en consensuar soluciones físicas para que estos intercambios se produjesen de la manera más eficiente posible, sin olvidar todos esos criterios y premisas de diverso orden que acabo de enumerar. Asumir que las relaciones de intercambio de esta materia, energía e información que lo definen no son las mismas, que a lo largo del tiempo no se dan en la misma proporción y dirección y que cada vez es más determinante el crecimiento exponencial de la información sobre los otros dos procesos, tanto que es esta última (la información) la que ha acabado por determinar las relaciones de materia y energía, trascendiendo ese soporte físico de la ciudad, que seguirá existiendo pero que tenemos que empezar a entender de otra manera. Es más, hasta hace bien poco la información podía ser localizada, focalizada, dirigida e identificada con mayor precisión. Hoy se presenta ante nosotros una explosión de datos e información y hoy en día tal vez la labor del urbanismo sea fundamentalmente la de facilitar, coordinar, conciliar, gestionar las relaciones entre los entes sociales que atesoran la información, asumiendo que el éxito del ecosistema que habitamos radica cada vez más en una correcta gestión y ejecución de estas tareas. Somos mediadores entre gestores de información con diferentes intereses y visiones, Tenemos que seguir haciendo ciudad tal y como lo hemos venido haciendo hasta ahora pero siendo conscientes de que nos enfrentamos a un escenario tan delicado como apasionante.

Y esta vez os dejo con un temazo de Elvis Costello & The Attractions, tras la chapa que os acabo de soltar:









sábado, 27 de diciembre de 2014

Mañueco plantando un pino

No sabía por dónde empezar así que empiezo por aquí:

Fernández Mañueco anuncia que el Ayuntamiento plantará más de 1.700 árboles para continuar haciendo de Salamanca una ciudad más habitable y saludable




http://noticias.aytosalamanca.es/es/hemeroteca/noticia_1169_1396058407294

En esta noticia del pasado 21 de marzo (con foto de alcalde plantando arbolito incluida) se nos contaba que el ayuntamiento iba a comenzar una importante labor de forestación urbana introduciendo nuevo arbolado allá donde fuese posible, hubiese o no alcorque y sustituyendo aquellos ejemplares secos o desaparecidos.

Como últimamente la palabra "populismo" está en boca de todos, me gustaría ofrecer mi punto de vista al respecto, aportando testimonio gráfico e invitando una vez más a la reflexión en unos tiempos en los que el fanatismo y la delegación de opinión en idearios de partido lanzados a través de los medios, están tan de moda.

Al igual que miles de salmantinos no resido habitualmente en la ciudad y regreso a ella algunos fines de semana y en fechas señaladas; creédme que el panorama que uno se encuentra a veces es desolador y demasiado triste. Uno se cuestiona si aquí ya queda suficiente gente como para revertir la situación y en caso afirmativo, si tienen alguna intención de hacerlo.

Vuelvo a Garrido, mi barrio, un lugar en el que los mayores de 65 años ya superan el 30% de una población cada vez más mermada. Un barrio en el que a todos esos abuelos se les está privando de un espacio urbano saludable y seguro, convirtiendo estrechas calles en aparcamientos en batería en el que los morros de los coches se comen las aceras e impiden el paso, en el que se eliminan medianas de avenidas sin tráfico para mantener dos carriles por sentido obligando a cruzarlas de una vez, en el que las estadísticas sobre comercio minorista son alarmantes con cada vez más locales vacíos y un barrio cuyo parque móvil se ha reducido drásticamente en los últimos años hasta contar con escasos 4600 turismos pero en el que se destroza el único espacio verde interior para construir un aparcamiento subterráneo de más de 800 plazas haciendo creer a los vecinos (mayoritariamente jubilados) a través de una NEFASTA POLÍTICA DE MOVILIDAD, que existía una fuerte demanda de aparcamiento después de haber llenado las calles del barrio con coches que han salido espantados de zonas más céntricas en las que en los últimos años se ha ido iplantando la ORA.

Así que salgo a pasear por mi barrio y lo primero que me encuentro es Federico Anaya, María Auxiliadora o como coño quiera llamarse la avenida central que atraviesa nuestro barrio de norte a sur.


Próximamente se reformarán las aceras de esta avenida y de otras muchas. No penséis que se han planteado ensancharlas en una vía en la que el tránsito peatonal es elevado y en las que los enormes contenedores de basura de recogida lateral impiden el paso (La adjudicación del sistema de recogida de basuras a FCC daría para muchas entradas del blog) Nos cambiarán los bordillos y el pavimento porque en esta ciudad no se pueden eliminar carriles de circulación que solo sirven para estacionar de manera irregular mientras se compra el pan o tabaco, o simplemente estrecharlos para así lograr más espacio peatonal ¡A quién le importa! Esto es Salamanca.

De la "poda" del arbolado de esta calle no voy a hablar por no herir sensibilidades, simplemente pinchad en la imagen anterior y sacad vuestras conclusiones.

Así que me puse a callejear por el barrio para ser testigo de esa revolución verde que nos anunció Mañueco mientras se sacaba la foto plantando un árbol en cuesta de Moneo.






Así han sustituido los cuatro aligustres que había en la entrada de la calle Ayala. En lugar de cuidarlos, regarlos y replantarlos si no han logrado prender, colocarles tutores para que los coches y furgonetas no tronchen sus finos troncos, han optado por la solución más sencilla: SELLAMOS LOS ALCORQUES. MUERTO EL PERRO SE ACABÓ LA RABIA. Lo sorprendente es la pasividad del vecindario, de la oposición municipal, de colectivos ciudadanos... No entiendo esta falta de sensibilidad charruna con gente que ve herido su pundonor cuando se llevan unos papeles que ni sabían que existían y que ni se inmuta mientras ve cómo se trata el lugar en el que viven.

Y sigo paseando por el Barrio...

Calle Bolivar. Árbol desaparecido desde hace más de un año. Jamás se ha replantado. ¿Cuál va a ser la solución? ¿Sellarlo también? 



 El barrio está lleno de alcorques vacíos, magnolios secos que permanecen así meses y DEJADEZ ABSOLUTA, COSA A LA QUE A LO MEJOR LOS QUE VIVIS EN SALAMANCA DE CONTINUO ESTÁIS ACOSTUMBRADOS PERO QUE NO ES NI MEDIO NORMAL EN UNA CIUDAD.












El caso de la calle Los Ovalle es especialmente sangrante. Cuando se reformó SE TALARON varios grandes árboles. Tras las obras se plantaron pequeños arbolitos que hoy han desaparecido ¿Qué excusa van a poner? ¿Que en esos alcorques no es viable el arbolado cuando en ese mismo lugar crecían hace pocos años ejemplares de gran porte?

AHORA QUE VEIS LOS ALCORQUES VACÍOS EN LA CALLE DE LOS OVALLE PORQUE NO SE HAN CUIDADO LOS PEQUEÑOS ÁRBOLES QUE ALLÍ SE PLANTARON, QUIERO QUE RECORDÉIS LO QUE HABÍA EN ESA CALLE Y LO QUE SE HIZO:



Y ahora si a nadie se le ha caído la cara de la verguenza, seguimos:



Y para finalizar os dejo esta imagen de la calle El Greco que creo que resume fielmente esa mentalidad pueblerina del charro egoista que destroza su ciudad:



Se esperan opiniones. Os dejo un poco de música de la que a mí me gusta:

jueves, 27 de noviembre de 2014

El Pozo Amarillo

Hace tiempo me vienen pidiendo que retome la actividad del blog y francamente, ya andaba con ganas de hacerlo después de un periodo de mucho trabajo que hasta el pasado verano me tenía bastante ocupado. Una lástima no poder hacerlo dedicando la entrada a alguna noticia positiva, pues en Salamanca escasean y tras el mazazo del Parque de Garrido y la actitud de algunos de mis conciudadanos respecto a este tema incluso se me quitaron las ganas de seguir con esto pues muchas veces uno acaba creyendo que Salamanca no es que tenga lo que se merece sino que es fruto de lo que los propios salmantinos sienten y generan. Hoy mismo me he enterado de que el mítico Bar Llamas cierra sus puertas y que también La Rayuela en la Rúa nos dice adiós. Otros nuevos proyectos y negocios abren en la ciudad pero la sangría y el goteo de los que cierran es constante y muchas veces vienen a remplazarlos cadenas y franquicias sin personalidad (para regocijo de algunos que ven que su ciudad es "más ciudad" por ello) y que dentro de poco no nos permitirán distinguir si estamos en Salamanca, Albacete o Segovia. También observo con ilusión como nuevos proyectos ciudadanos van tomando forma en la ciudad, tanto a nivel político como vecinal, a los que deseo el mayor de los éxitos o que al menos logren acabar con esa Salamanca rancia e inmóvil que tanto nos desespera. 
¿Por qué les deseo éxito? Porque un Ayuntamiento más plural, con presencia, voz y voto de otros grupos políticos, no permitiría que se cometiesen las chapuzas que hoy soportamos, todos tendríamos mayor acceso a la información y la labor de fiscalización ciudadana sería una tarea menos ardua y más dinámica. 

Todo esto viene al tema de las obras en Pozo Amarillo, una calle recientemente peatonalizada (o semipeatonalizada) en la que el resultado final difiere mucho del proyecto aprobado por el Ayuntamiento. Sinceramente, me da rabia que tenga que ser yo quien alce la voz a 2500Km de casa cuando ya ni siquiera vivo allí y que Salamanca se haya convertido en un lugar tan manso y tan muerto en el que nadie diga "señores, esto que han hecho tiene poco que ver con lo que se ha presentado a la opinión pública y se ha aprobado en la comisión de urbanismo correspondiente" 

El Proyecto de Pozo Amarillo contemplaba la plantación de 46 NUEVOS ÁRBOLES que dotarían a la calle de cierta calidad urbana amén de dignificar un espacio abandonado y decadente en pleno centro de la ciudad. En concreto las especies a plantar serían Prunus Pisardii, Japónica y Pirus Calleriana, algunos de ellos albergados en bancos-alcorque como los que os muestro en la imagen y que se encuentran frente a la iglesia de Fátima en Garrido. Da igual el nombre de las especies en cuestión, lo que pretendo reseñar es que el proyecto refleja claramente las dimensiones y el porte de estos árboles, siempre superior a los 2,5m de altura: 



Éste es el tipo de arbolado que contemplaba el proyecto de Pozo Amarillo:


Esto es lo que finalmente se ha permitido colocar. A lo mejor a un playmobil le dan sombra, a una persona no (Fuente: Salamanca24horas)

Ahora viene lo más grave: Una buena parte de los alcorques destinados a la plantación de árboles finalmente ni siquiera existen, no se han ejecutado. El tramo final de la calle que según proyecto llevaría ocho árboles, se ha "alicatado" por completo como puede verse en la imagen y en otras zonas se han ido alternando pequeños árboles con estas plantitas absurdas y carentes de sentido que no sé de dónde han sacado y que han ido sustituyendo a lo que deberían ser árboles de mayor porte. El resultado: Una calle gris, fría, dura... Eso sí, mucho más barata para la empresa que ha ejecutado las obras. 

El problema es cuando algo así sucede en una ciudad y ningún grupo político o colectivo levanta la voz. En Salamanca nos pueden colar lo que sea, mientras no se lleven los papeles del archivo, que por esto último nos va la vida. 


Plano del proyecto de Pozo Amarillo en el que se aprecia la localización de un arbolado que finalmente ha desaparecido con el beneplácito del Ayuntamiento y el silencio y pasotismo de la oposición política (Por eso vuelvo a repetir lo bueno que sería un Ayuntamiento en el que varios grupos políticos tuviesen cabida y no solo los dos de siempre, así que al menos votad con un poquito de cabeza)

Tras poner el grito en el cielo, es decir en Twitter, hasta ahora solo he recibido respuesta de @subrayo (Alex, de "Ciudadanos") y @joseluismateos (PSOE) que hicieron llegar a los medios de comunicación este desaguisado. 

Hoy me entero de que la respuesta del Ayuntamiento ha sido que por problemas con las canalizaciones eléctricas ha sido imposible la colocación del arbolado. La respuesta y una excusa barata. Lo que me vuelve a doler es que se asuma como cierto algo que es a todas luces falso y que de no serlo no es óbice para que no se ejecute el proyecto tal y como ha sido aprobado. 

¿Por qué considero que el Ayuntamiento de Salamanca miente con esta respuesta?

1-Los planos del proyecto ya contemplan la localización tanto de redes eléctricas, aéreas y enterradas, como de redes de abastecimiento y saneamiento que en ningún caso interfieren con la disposición del futuro arbolado. 


En esta imagen del tramo final de la calle en el que misteriosamente han desaparecido los ocho árboles proyectados, vemos en color pistacho la red de saneamiento municipal y en color rosa el cableado eléctrico. Las líneas rosas perpendiculares a la calle son las farolas adosadas a las fachadas y que en modo alguno interfieren con el arbolado proyectado.


Este es el plano del proyecto en el que queda definida la localización de los alcorques que albergarán el arbolado.

Pues bien SUPERPONGAMOS:


Es evidente que cuando se redactó el proyecto ya se tuvo en cuenta la posibilidad de colocar el arbolado en ese emplazamiento ya que no interfería con ningún tipo de canalización al localizarse prácticamente en el eje de una calle en la que las redes de saneamiento ocupan posiciones laterales.

1- En el tramo completamente peatonal se han ido alternando árboles con pequeñas plantas. Si el arbolado sigue la alineación de la calle, no hay motivo para que esas plantitas no sean otros árboles en toda regla con su correspondiente alcolrque.

2-En el tramo final de la calle la localización de los árboles es similar, ocupando el espacio que hasta ahora estaba destinado a banda de circulación o aparcamiento y bajo el cual no discurre ningún tipo de canalización que impida su colocación.

3-Por si todavía queda algún indrédulo creo que esta imagen despejará sus dudas:


En ese mismo tramo de calle y alineados con la hilera de arbolado EXISTEN TRES ENORMES CONTENEDORES SOTERRADOS. Ya me dirás tú cuán difícil es abrir alcorques para arbolado en un tramo de calle en el que se han soterrado tres grandes contenedores sin problema alguno.

Asi que Sres. del Ayuntamiento de Salamanca, no sé por qué motivo habrán permitido a Gecocsa que no cumpla con lo proyectado y toleran que lo que debería ser una calle un poco más humana presente ese aspecto tan poco afortunado. Sres. y Sras. de la oposición, pena me da que no muevan un dedo (salvo excepciones) por lo que realmente afecta a la vida de los salmantinos y Sres. y Sras. que aún siguen viviendo en Salamanca, pena me da que les importe tres pepinos cómo se gasta y a dónde va a parar su dinero. 

Por último, si por un hipotético y extraño caso una conducción subterránea de ignota procedencia, no catalogada y no presente en los planos impide la apertura de esos alcorques, hay alternativas al "alicatado" puro y duro y a dejar la superficie completamente pelada. Esos prunos pisardii de 2,5m de altura pueden colocarse tal y como muestro en la siguiente imagen de la calle Fuencarral de Madrid: 


Otro gallo nos cantaría si pusiésemos un poco de mimo a la hora de tratar nuestra ciudad. 

A la espera de vuestras opiniones.

Os dejo una canción para apaciguar los ánimos y para que la escuchéis a las mil, cuando estéis volviendo de darlo todo: